• senda de bosques •
Con esta serie podríamos decir que Adrio completa una particular trilogía dedicada a la foresta gallega. Y, si con Paisaxes mínimas abordaba visualmente el paisaje desde la lejanía con la bruma como protagonista, y en Senlleiras son los árboles singulares el objeto de unos portentosos y bellísimos retratos, ahora con Senda de bosques su fotografía nos introduce de lleno en el corazón del monte atlántico, espectral y minimalista gracias a la finísima técnica fotográfica de Juan Adrio.
Si algo caracteriza la fotografía del artista pontevedrés es que empuja sus propios límites, formales y expresivos, con cada una de sus series, experimentando con los procesos, los materiales y su propio imaginario conformando nuevas narrativas, nuevas miradas. En Sendas de bosques nos sorprende introduciendo el concepto de caminar, de un movimiento que nos engarza a una espesura física y simbólica que el público ha de perfeccionar. Adrio parece invitarnos a recorrer esas sendas del Monte Aloia con las que construye una poética límpida y ceremonial, que alimenta nuestra imaginación y engaña a nuestros sentidos. Frente a sus piezas lo intangible toma cuerpo y mudamos en santa compaña para a un tiempo ser Juan y ser bosque.
Íñigo Rodríguez Román
Si algo caracteriza la fotografía del artista pontevedrés es que empuja sus propios límites, formales y expresivos, con cada una de sus series, experimentando con los procesos, los materiales y su propio imaginario conformando nuevas narrativas, nuevas miradas. En Sendas de bosques nos sorprende introduciendo el concepto de caminar, de un movimiento que nos engarza a una espesura física y simbólica que el público ha de perfeccionar. Adrio parece invitarnos a recorrer esas sendas del Monte Aloia con las que construye una poética límpida y ceremonial, que alimenta nuestra imaginación y engaña a nuestros sentidos. Frente a sus piezas lo intangible toma cuerpo y mudamos en santa compaña para a un tiempo ser Juan y ser bosque.
Íñigo Rodríguez Román